Fe y humildad: Claves para el desarrollo del carácter (Parte 2)

Ida Stover Eisenhower nació en el año 1862 en Mount Sidney, Virginia. Hermana de 10 niños más, y protagonista de una vida adversa desde muy temprano, debido a que vivió una irrupción en su casa por parte del ejército Nacionalista de la Unión durante la guerra civil estadounidense de secesión, con el motivo de buscar a dos hermanos suyos que contaban con el mínimo de edad para unirse a las tropas. No obstante, con este acontecimiento a los 5 años, Ida, pierde a su madre y a los once pierde a su padre, de tal suerte que, todos sus hermanos (y ella), fueron repartidos con familiares lejanos, dejándola a ella a cargo de su tío y tía maternos, William J. Link y Susan Cook Link. Fue madre de un ex-presidente de los Estados Unidos de América llamado Dwight David Eisenhower, que gobernó el país durante el periodo que comprende del 20 de enero de 1953 al 20 de enero de 1961.

Nos hemos dado cuenta, en Agua Viva, que una vida con estos acontecimientos, (adversos en su mayoría), normalmente ocasiona un carácter temeroso y precavido, ya que, por la ausencia de los padres, los niños, pueden sentirse tan solos y desamparados que el único refugio para ellos sería la muerte, el alcohol, las drogas, etcétera. Sin embargo, los hechos arrojan que la vida de Ida fue conducida por el esfuerzo, y sobre todo, por la moderación. “Consiguió un cuarto, un empleo y se inscribió en la preparatoria local”, contrario a lo que se esperaría, pudo llevar una vida productiva y superó las expectativas que se pudieran tener de ella. Estudió música y sus maestros no la tenían catalogada dentro de los alumnos más brillantes, sin embargo, tenía reportes de ser diligente y esforzada, debido a lo cual, obtenía buenas calificaciones. Parecía como si su carácter hubiese obtenido una especie de fortaleza y coraje para alcanzar dichos resultados. Ida, imprimió en cada acción de su vida, las cualidades de la diligencia, esfuerzo, constancia, y moderación.

Regresa a nosotros aquella oración de San Francisco: “Donde haya duda, que lleve yo la fe”. Más por el hecho de “llevar” aquello que no existe o que hace falta, es el hecho de moderarse, es decir, aún a pesar de la tentación a reblandecer ante las adversidades, no hacerlo y en su lugar optar por algo mejor como por ejemplo la fe. Ida nos enseña que una vida con carácter es una vida en la que se opta por los valores, virtudes o cualidades por encima de las adversidades y lo que el entorno nos obligue a decidir, nos enseña que se puede ser productivo, estudiar y superar las expectativas que todos e incluso nosotros, tenemos de nuestra vida.

¿Fue una firme convicción por parte de Ida la de vivir a base de sus valores o virtudes más arraigados? O ¿su carácter es, en parte, la mejor respuesta que pudiera obtener ante las adversidades que vivió?

1. Brooks, David El camino del carácter, Océano, 2011, p.67

2. Oración simple de San Francisco de Asís https://www.ewtn.com/spanish/prayers/sfrancisco.htm


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